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Promover las Vocaciones

Plantando las Semillas para una Iglesia Futura:
Los Padres Juegan un Papel Importante en Alentar Vocaciones
por Hermana Rita Musante, OLVM

Hna. Rita Musante con Shelley WoenkerFoto: La Hermana Rita Musante (derecha), anterior OLVM co-directora del ministerio vocacional, se reúne con Shelley Woenker, una madre interesada en promover vocaciones. 

Regresé después de unas vacaciones y de un retiro a principios de octubre de 1997 y me encontré con dos mensajes que había dejado una Sra. Shelley Woenker que yo nunca había conocido. Los mensajes me pedían que mandara a hermanas a hablar con los niños de su escuela Católica en Edgerton, Ohio, y en su programa de doctrina Católica en Hicksville, Ohio acerca de ¿por qué es Ud. una Hermana, por qué es Ud. feliz y qué es lo que hace? Antes de poder llamarla, Shelley llamó por tercera vez y desde entonces nuestra colaboración ha sido una parte alentadora y refrescante de mi viaje de fe en el ministerio vocacional.

Como madre de seis niños de 2 a 12 años, Shelley me dijo que había empezado a pensar más en las vocaciones cuando su Párroco pasó tarjetas con oraciones para la vocación, pidiéndole a los filigreses que rezaran si tenían tiempo.

    “Recé sola y recé con mis hijos,” dijo. “Pensé que mis hijos no tenían mucha comunicación con padres o hermanas, como tuve yo. Entonces empecé a pensar: Estos son hijos de Dios, mios para criar, pero yo soy responsable para moldearlos a su imagen. Necesito cambiar mis pensamientos en lo que se refiere a dejar a mis hijos irse.”

Buscando una orden que la ayudara a promover su misión personal de cambiar las actitudes de los padres hacia la vida religiosa y exponer a sus hijos a un contacto más frecuente con sacerdotes y hermanas, Shelley encontró a las hermanas de Victory Noll. Oyó de nuestra congregación a través de una vecina cuyos hijos recibieron instrucción de las Hermanas de Victory Noll que hacían su ministerio en Hicksville, Ohio de 1943-1968.

Desde nuestro primer contacto, los esfuerzos de Shelley de promover vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa han tomado varios caminos. Además de las visitas de las Hermanas a la escuela Católica de sus hijos y Programa de Doctrina Católica, ha empezado a patrocinar las visitas de escuelas elementales y de primaria superior a la casa madre de Victory Noll. También invitó a las Hermanas de Notre Dame, a un sacerdote diocesano y a uno de la Preciosa sangre, para que visitaran la escuela y el Progrma de Doctrina Católica.

    “Pienso que si los niños están en contacto con monjas y sacerdotes reales, no videos, y ven que son realmente felices, cambiarán sus opiniones. Los niños estaban maravillados de conocer órdenes diversas y saber que es lo que hacían.”

El interés de Shelley en el ministerio vocacional es muy oportuno no solamente para Victory Noll sino también en términos de la Conferencia Nacional de Vocaciones Religiosas (CNVR) 1998: con foco en el papel de los padres en promover vocaciones. Yo lo llamaba una coincidencia, pero ahora sé que fue pura providencia que Shelley se comunicara conmigo. Ya que yo sólo había estado con el ministerio vocacional por seis meses, la aportación de Shelley antes de que asistiera a la CNVR en septiembre de 1998 fue invaluable. Aunque Shelley no pudo unirse al grupo de padres que asistió a la conferencias sus ideas fueron muy oportunas.

Los resultados de las discusiones preliminares a las reuniones regionales de la CNVR sugirieron que había tres retos claves para los padres y ministros vocacionales al promover las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio:

    * conocimiento insuficiente de la vida religiosa y del sacerdocio por parte de los padres;

    * imagen negativa de la vida religiosa y del sacerdocio proyectada por los medios de comunicación y por los religiosos y sacerdotes mismos;

    * vacilación de parte de los padres para alentar a sus hijos a considerar la vida religiosa y el sacerdocio por su deseo de tener nietos y de ver a sus hijos triunfar en el mundo de los negocios.

Victory Noll cree que el ministerio vocacional es un ministerio para la Iglesia y para la propia congregación. Por esta razón estamos en el proceso de establecer una Junta de Consejeros de Vocaciones compuesta de ocho miembros que puedan traer una perspectiva de la vida religiosa desde “afuera” y tal vez ayudarnos a vernos a nosotros mismos más claramente. Shelley ya ha aceptado una posición en la Junta que va a reunirse tres o cuatro veces al año.

También creemos que toda vocación es un viaje continuo de servicio y de fidelidad a una continua conversación personal con Dios, nuestro Creador, que nos llama a su servicio. Ya que todos los bautizados son llamados a la oración, servicio y vida de comunidad, se le debe dar atención significante al discernimiento de que clase de vida ha sido uno llamado por Dios a vivir: matrimonio, vida soltera dedicada, ó vida religiosa.

Finalmente, invitamos y alentamos a nuestros lectores, especialmente a aquéllos que son padres de niños o adolescentes a que se unan a Shelley en el gran ministerio de ayudar a los niños y a los adolescentes a entender y responder mejor a la llamada de Dios en sus vidas.

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