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Les hicimos a dos de nuestras novicias (desde entonces las dos se han recibido de miembros con votos) , una de Bolivia y otra de los Estados Unidos, preguntas idénticas en 2000 con respecto a su decisión de convertirse en religiosas, especialmete de las hermanas de Victory Noll. Pensamos que a ustedes les van a gustar las respuestas y por eso las reproducimos aquí.
1) ¿Cuàndo habías sentido la llamada de Dios y cómo decidiste de seguir y escoger una vida misionera? 
Hermana Lupe: Sentí la llamada de Dios con más fuerza cuando realicé el viaje de promoción a Cochabamba en el último curso de secundaria porque vi a muchas religiosas con hábito, es decir que me sentí más atraída por el hábito; por que realmente no sabía que existía religiosas seglares, cuando ya me enteré de estas dos posibilidades de ser religiosa y sabiendo el trabajo que realizaban pude descubrir lo que verdaderamente yo buscaba pues era de ser misionera y estar dispuesta para servir donde Dios me llame.
Hermana Leora: Creo que Dios me llamó muy temprano en mi vida. Pensé en ello desde que estaba en la escuela secundaria. Sin embargo, no creo que Dios tuviera la intención de que yo entrara en la vida religiosa entonces. Pensé que debía adquirir un título universitario antes de iniciarme; para ello tendría que estudiar para obtener mi título. También sentía que debía ayudar a mis padres durante sus años de retiro. Los tres la pasamos muy bien y nos hicimos amigos entrañables. No me lamento de los años que perdí antes de entrar en la vida religiosa, porque encontré la comunidad adecuada después de que mis padres murieron y que terminé mi educación universitaria. Hasta entonces ninguna comunidad religiosa parecía satisfacer mis necesidades.
La vida de una misionera satisface mis necesidades porque a mí me gustan mucho las personas. Yo veo a Dios tan claramente en otros que necesitaba sentirme libre para experimentar esta sensación. Siendo misionera puedo encontrar a Dios en todo el país con gente tan diferente. Como Hermana de Victory Noll soy bienaventurada de tener la oportunidad de estar con los pobres. He encontrado tanto placer en sus vidas que sé que están allí para ayudarme a encontrar el placer de Dios en la mía. Pienso aprender mucho en los maravillosos años que tengo por delante.
2) ¿Porqué escogiste la congregación de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de la Victoria?
Hermana Lupe: Porque recibí la invitación y la acogida de la Hermana Carolina, para tener una orientación vocacional.
Hermana Leora: Nunca había oído hablar de esta Congregación hasta que la hermana Sor Regina Marie Morrissey, quien era la DER en mi parroquia, me pidió que me uniera al R.C.I.A. como madrina o patrocinadora. Al conocer a Sor Regina Marie me di cuenta de que existía una congregación religiosa que estaba haciendo lo que yo quería hacer, pero que yo no sabía que existía. La vida de una misionera me atraía pero a menudo veía la necesidad aquí en mi propio país y me preguntaba el porqué no estaba satisfecha. Entonces leí La Historia de Victory Noll por Elizabeth Ann Clifford, O.L.V.M. y descubrí que algunas religiosas lo habían estado haciendo por años. Además, una de las ideas de nuestro fundador el Padre Sigstein, me impresionó mucho. Por años yo había estado trabajando con computadoras y vi las ventajas que las computadoras pudieran tener para las catequistas misioneras. El Padre Sigstein, aunque no sabía de computadoras personales, nos retó a “continuar satisfaciendo las necesidades modernas con medios modernos.” Supe que había encontrado lo que estaba buscando todos estos años. Nuestra Congregación siempre procurará estar al frente usando métodos modernos para ayudar a los pobres. Sí, OLVM era para mí.
3) Desde que has entrado en la congregación ¿Cómo ha cambiado tu vida? ¿Qué es lo que te ha dado màs satisfacción/alegría? ¿Que has sido el desafío màs grande?
Hermana Lupe: Desde que ingresé mi vida cambiopositivamente con algunos valores que yo no lo había desarrollado plenamente por ejemplo el perdón y la comprensión.
La satisfacción más grande que recibí fue descubrir que si tenía vocación, he ir conociéndome poco a poco a mi misma.
El desafío más grande para mi, fue el de poder convivir con otras personas de diferente cultura y edad.
Hermana Leora: Ahora tengo más paz. Durante años y años antes de que Dios me enviara a esta Congregación, buscaba y buscaba pero no encontraba lo que necesitaba. Era feliz pero no estaba realizada. No puedo expresar mi gozo y satisfacción de saber que finalmente he llegado a mi casa. Miro al futuro, hacia muchos años de aprender y compartir muchas cosas nuevas. Estas son experiencias que nunca hubiera tenido fuera de la vida religiosa. El mayor reto es mantener la mente abierta a todas las bendiciones que Dios me enviará a través de la sabiduría de aquéllos con los cuales compartiré mi vida y especialmente con aquéllos que estoy llamada a servir.
4) ¿Qué consejo darías a una chica que esta pensando en la vida religiosa?
Hermana Lupe: El consejo que me atrevería a dar a todas las jóvenes que sienten el llamado a la vida religiosa es que sean muy valientes y decididas porque solo aquella persona que busca, que lucha, que se cuestiona y sabe arriesgar podrá ser feliz. Y que tenga presente siempre que nadie puede obligarle ha aquello que no quiere ser y nadie puede prohibirle de aquello que sueña y quiere ser y por último decirles que la única que puede responder al llamado de Dios eres tu.
Hermana Leora: Yo estaba felizmente empleada. Mi posición me ofrecía desafío y realización. Sin embargo, al involucrarme más como voluntaria en mi parroquia, comprendí que lo que había estado buscando era trabajar más con las personas. Jesús dijo “No trabajen por la comida perecedera, sino por la comida que lleva hasta la vida eterna, que el Hijo del Hombre les dará.” Juan 6:27. Si usted es una persona que está feliz con su vida pero que todavía parece estar buscando algo, escuche estas palabras y encuentre realización, “comida que no perece,” en la vida religiosa. Ahora sé lo que Santa Teresa de Avila quiso decir cuando afirmó; “El que a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.”
5) ¿Cómo reaccionaron tu familia y amigos sobre tu decisión?
Hermana Lupe: La primera reacción de mis amigos y familiares fue decirme que estoy decepcionada y que no puedo encontrar pareja; pero a medida ha pasado el tiempo y me ven feliz con la decisión que tomé, lo van aceptando.
Hermana Leora: Tanto mi familia como mis amigos se sintieron tristes al saber que no iba a estar cerca de ellos pero se alegraron de saber que había encontrado lo que era apropiado para mí. Es maravilloso ver como todos ellos estan adquiriendo el espíritu de Victory Noll; Algunos estan adquiriendo correo electrónico para que sigamos en contacto.
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